XXXVI Carrera Ciudad de Calahorra

El 24 de agosto a las 20:00 tendrá lugar la XXXVI edición de la carrera Ciudad de Calahorra.

Recorridos:

  • Recorrido urbano 3000 m. / desde infantiles (año 2006)
  • Benjamín y Alevín 500 m. (año 07/08 y 09/10)
  • Prebenjamín 100 m. (año 2011,2012,…)

Inscripciones:

  • El día de la prueba a partir de las 17:30 en la Peña Philips y hasta las 19:15.
  • En esta web, en el formulario de abajo.

Recogida de dorsales:

  • El día de la prueba a partir de las 17:30 en la Peña Philips y hasta las 19:15.

Duchas:

  • En el pabellón del colegio Marco Fabio Quintiliano. En Avda. Los Ángeles. Aquí.

No se harán inscripciones ni se repartirán dorsales mas tarde de las 19:15 para cumplir con los requisitos de la póliza de seguro para cada corredor.

Trofeos a los 3 primeros absolutos (mac/fem)
Material deportivo 20 primeros (masc.) y 5 primeros (fem.)
Medallas a todos los menores

El Calagurris Atlético colabora en la II Carrera “Fiestas del Casco Antiguo”

En la presentación de las “Fiestas del Casco Antiguo” por parte de la Asociación de Vecinos del Casco de Calahorra, se dio a conocer, entre otros actos, la celebración de la segunda edición de la carrera que recorre parte de este barrio histórico. En este evento colabora, ayudando en la organización del mismo, el Club Calagurris Atlético.

La prueba se celebrará el 21 de julio de 2018. A partir de las 10:30 horas se celebrarán las carreras de las categorías infantiles y a las 11:15 se dará la salida a la Carera Absoluta. Esta última tiene un coste de 2 euros, mientras que para los más pequeños es gratuita y la distancia es menor.

En el cartel que adjuntamos podéis ver todas las características del evento.

Cierre de temporada con el tradicional 3000 de San Juan

El Calagurris Atlético acostumbra a cerrar cada temporada con un la participación de todos los corredores del club que lo deseen en un 3000 en las pistas de atletismo de Calahorra. Se trata de una prueba de hermanamiento, que además puntúa para las dos competiciones internas del Club: La Challenge y la Copa Ucha (Calagurris).

En testa ocasión no se pudo celebrar en el día de San Juan, como es tradición, debido a que la instalación está ocupada ese día por otro evento organizado por el ayuntamiento. En su lugar, la prueba tubo lugar el pasado jueves, 14 de junio, como de costumbre a las 20:30 de la tarde.

En esta ocasión los corredores del Club estuvieron acompañados por miembros de la Escuela de Atletismo y de alguna joven promesa.

Tras el pertinente calentamiento, se dio la salida a los corredores, resultando finalmente ganador del 3000 Iván López.

Aunque la temporada se acaba, no dejéis de entrenar y os esperamos para la siguiente. Buen verano a todos.

Llegar el último (Continuación)

(Bueno, ya estamos aquí de nuevo. Siento la tardanza en retomar la crónica. El chucho no tenía prisa por volver a casa)

¿Por donde iba? ¡Ah, si! El corredor de rojo. Bien, pues resulta, que a pesar de toda la técnica y estrategía que nuestro protagonista estaba poniendo al servicio de su derrota, el tipo aún estaba allá lejos. Resultaba incomprensible que pareciendo como parecía que llevaba un buen ritmo fuera incapaz de alcanzar a Pedro, a no ser que también él albergara un plan oculto y estuviera siguiendo un método. ¿Que hacer en estas circunstancias? Todo parecía perdido y para colmo, a este paso, lo más probable era que en la llegada ni siquiera fuera capaz de ocupar una vulgar penúltima posición (medalla de bronce). En ese momento surgió un pequeño  milagro que iba a dar a Pedro la oportunidad de acercarse más al corredor de rojo y, probablemente, a la cola de carrera. Le entraron ganas de miccionar. Si se paraba en esas circunstancias no infringiría ninguna norma. ¡Que bien! El alivio iba a ser por partida doble. Se paro en seco, abandonó el camino para introducirse en un campo y profano con gusto la viña contemplando feliz el chorrillo amarillo, esperando la aparición de su rival. Este resulto ser un duro competidor, pues aún le costo llegar a su posición. Afortunadamente, Pedro tenía la vejiga bastante llena. Cuando por fin apareció el de rojo aún le dejo pasar unos metros. Se incorporó al camino y se colocó detrás del otro, que de nuevo, a pesar de que parecía llevar un ritmo ligero ¡Oye, que los cangrejos avanzaban más que él! Que gran rival. Que gran competidor. De conseguir nuestro muchacho la derrota total, esta iba a ser de las más meritorias.

Ante el trance de no poder despegarse de su contrincante, se le ocurrió que era el momento de usar la psicología, para lo cual había que entablar conversación.

–  Hola ¿Que tal? – Preguntó.

– ¡Uff! bastante jodido – Contestó el otro – ¿Y tu?

– Pues ya ves, aquí arrastrándome. Hoy tampoco tengo un buen día. Creo que a este paso voy a ser el último. Un poco vergonzoso, pero bueno, a ver si puedo acabar.

– No te apenes. Tiene tanto merito  llegar el primero como el último. Este hace todo un esfuerzo por acabar la carrera y merece el mismo reconocimiento que el ganador. Te lo digo yo que me han pasado las dos cosas.

“¡Que cabrón, que cabrón, que cabrón!” (Citando a Camilo José Cela, y con toda la admiración posible hacia su rival) pensó el calagurritano. Resulta que era ya experto en el asunto.

– Joder, pues venía yo pensando que, como primero no voy  a quedar, que se lo tengo prometido al Santo de mi pueblo, por una vez que me hizo un favor, no estaría mal intentar quedar el último, que para el caso, y por lo que dices, puede hacer la  misma función.

El otro se quedo un par de segundos pensando y dijo:

– Si, hombre, si. Total, yo ya he quedado último otras veces.

Toma, toma, toma. La psicología funciona.

Siguieron trotando y charlando un rato juntos, mediante lo cual se enteró que el otro era un aragonés dado a este tipo de carreras campestres. También supo que tras ellos aún quedaban un trío de participantes. Dos chicas acompañadas de otro chico, maños para más señas. Aún no podía cantar victoria. Con lo cabezones que son los maños.

Afortunadamente, como se contagió del ritmo del aragonés, pronto vio, que los últimos se acercaban. Y mejor aún, enfrente se atisbaba el apunto de avituallamiento. Le dijo al aragonés que se iba a tomar un tiempo en beberse un botellín de agua. Que no le iba mucho eso de correr y tragar líquido al mismo tiempo. El aragonés le miró de reojo, se sonrió, cogió su agua y continuó, no sin antes decirle: “Hala, suerte con las mañas y el maño!.

No se dio prisa en desenroscar el tapón. Bebió un sorbito sin prisa ante la mirada de los voluntarios, que le miraban algo extrañados. Pronto llegaron las mañas y el maño seguidos de la bici escoba. En lugar de coger el agua y seguir también se pararon. Al igual que él, también iban a repostar en parado. Habría que disimular y tomárselo con calma. Afortunadamente una voluntaria del avituallamiento les ofreció unos Filipinos. En circunstancias normales ni se habría ocurrido probarlo, además de pensar que a quién se le habría ocurrido la idea de poner esas pastas para los corredores, pero las contraindicaciones del producto le podrían venir bien para lo que el buscaba. Tras una breve charla sobre los pormenores de la carrera, que le permitieron saber que las mañas y el maño, llevaban el ritmo justo para acabar y no sufrir, una de ellas dijo: “Bueno, habrá que seguir”. Así que se pusieron todos en marcha seguidos de la bici escoba para recorrer los últimos 5 kilómetros. Aquello ya parecía hecho. Iba tranquilo, manteniendo una relajada conversación con los del grupo, manteniéndose lo más cerca posible del de la bicicleta para asegurarse siempre de ir el último y vigilando que nadie ocupara esa posición.

Sin darse cuenta el pueblo se presento ante sus ojos y en seguida se vio la linea de llegada, donde apenas había nadie, pues la mayoría había llegado ya hace mucho tiempo. Vio a Conchi, que al verle le empezó a animar. Sin perder la concentración se aproximó a la linea de meta lo más relajadamente posible y levanto os brazos con alegría al comprobar que había logrado su objetivo. Además con una marca desastrosa.

– ¿Que ha sucedido? – Le preguntó Conchi – Crei que te habían pasado algo. Como has tardado tanto.

– Nada, nada. Solo que he pensado que era el momento para hacer algo único. He pensado que sería una hazaña llegar el último.

– ¿Pero tu eres tonto, o qué? ¿No te dije que tenemos el asado en el horno y que teníamos que regresar pronto?

– Vaya.

FIN

(PPL – Calahorra, a 18 de junio de 2018)

 

Genes, tesón y cariño en Leiza

No todos estamos capacitados para afrontar ciertos retos deportivos, sobre todo cuando estos te los planteas una semana tras otra. Algunas sangres están, probablemente, bendecidas con esa condición. Son los genes. Aún así, ese ingrediente por si solo no te llevará muy lejos si no le pones ilusión, empeño y una buena dosis de dura y concienzuda preparación. Es el Tesón. Y por último, en algunas situaciones, plantarse uno mismo, en solitario, contra la dura naturaleza, amurallada por una buena dosis de kilómetros y tiempo, es un esfuerzo no tan viable, y por lo tanto se necesita del apoyo de alguien a tu lado que comprenda lo que estás haciendo. Es el cariño.

Nuestra historia cobró forma esta pasado 2 de junio de 2018 en Leiza (Navarra), donde tiene lugar una de esos desafíos que poner a prueba la capacidad de resistencia física y mental de los atletas que las afrontan: La Eh Mendi Erronda, y nuestro compañero Germán Valerio se plantó en la linea de salida para asumir la apuesta de superar los 67 kilómetros por duros montes de que consta ese recorrido. Ese dragón al que hay que batir, tiene un desnivel acumulado de 7.200 metros, estando su punto más alto situado a 1.431 m y el más bajo a 222 m.

Germán no estuvo solo, sino que contó con el apoyo logístico, técnico y sobre todo moral de su esposa Eva. Y no solo durante la cerrera. También durante los duros entrenamientos previos. Todo ello le llevo a acabar la carrera en una magnifica 175 posición de 700 participantes. No solo el recorrido fue complicado. Las condiciones climáticas tampoco lo pusieron fácil. Mucha humedad de inicio, apareciendo luego un sol penetrante. y barro, mucho barro. Según iba avanzando la carrera, nuestro atleta iba aumentando su moral a medida que hacía lo propio con otros competidores (muchos no fueron capaces de afrontar las duras condiciones y tuvieron que abandonar). Fueron 10h 40´de esfuerzo, cuya recompensa fue superar una prueba que contó con una organización imprsionante, con voluntarios por todos los lados y mucho público.

Grande Germán. Grande Eva.

Pacio, último en la Wine & Runners 2018. Un hito en su carrera personal.

Llevaba tiempo barruntandolo. Dándole vueltas. Desde hacía un tiempo iba siendo consciente de sus auténticas capacidades y de cuales podrían ser los retos estas le permitirían afrontar. Incluso se había dado cuenta que, inconscientemente,  sus entrenamientos y sus tiempos de descanso y su alimentación de las semanas pasadas fluían en la misma dirección: salía a correr de forma más irregular, no hacía mucho caso de las pulsaciones, se encontraba exhausto todos los día después de lidiar con las fieras (a las cuales, sin saber muy bien porque, quiere y aprecia) en el trabajo. Le había dado por consumir proteínas durante el día y carbohidratos a partir de las 7 de la tarde, especialmente antes de empezar a ver su serie favorita en el Prime Time nocturno, las cuales ya sabemos a que hora acaban. Además le estaba costando volver a encontrar ese ritmo trotón, tipo diesel, que tenía antes de volver a nacer.

El sábado 2 mayo de 2018 su mente vio la luz: carrera gratis en La Aldea en honor al fruto de Baco y los seguidores de Mercurio. Ideal para para alcanzar su Décima particular. Además, seguro que, ahuyentada por la amenaza de lluvia, no había mucha participación. Esto auguraba que la mayoría de los inscritos sería buenos corredores y que habría pocos irresponsables que con una baja preparación se hubieran animado a acudir a la cita, con lo cual la competencia no iba a ser un problema insalvable. Los consejos de un conocido mantra (o manta, según se mire) empezaron a repicar en su cabeza: los últimos serán los primeros. En un plis-plas, justo en el momento que el alcalde dio la salida, y sin que le diese tiempo a avisar a Conchi,  lo tubo decidido: iba a llegar el último.

Lo primero fue no tener prisa en el proceso de poner en marcha la aplicación de correr del reloj, dejando que los demás corredores le fueran cogiendo distancia. Pasados 100 metros de la salida observó a grupo muy numeroso que ya se había esforzado en irse de él. Esto marchaba, a pesar que le costaba ir mas despacio. Pensó que para ser justos con el resultado se tenía que autoimponer unas normas que no podría quebrantar: no correría en ningún momento en sentido contrario a la carrera, no caminaría, no se detendría de no ser por circunstancias fisiológicas o siempre que en los puntos de avituallamiento no le quedara más remedio que hacerlo para poder repostar en condiciones, y no fingiría molestias inexistentes para poder darse unas friegas en parado. Así que trato hecho. Continuemos pues.

Le alegro contemplar que uno de los participantes más peligrosos, que conocía de otras pruebas, ya estaba lejos. Además, habían charlado antes de la salida y le había dicho que, cosa rara en él, estaba siguiendo una buena preparación. Esa iba a ser su perdición. Se le vislumbraba incapaz de correr peor. Por supuesto, miró hacía atrás tratando de ver quienes podrían ser entonces sus rivales. Aunque su vista ya no es la de antes, tampoco le resulto muy difícil atisbar a un trío de sudorosos que se esforzaban en remontar posiciones. No les iba a complicar la vida. Más retasados, vio a una pareja de dos del mismo equipo, intentando ser alcanzados en la distancia, primero por un individuo vestido de rojo y  finalmente por unos puntitos seguidos de una bicicleta. Ahí iba a estar la lucha.

Los primeros kilómetros los empleó en ir consolidando su posición tratando de ir disfrutando del paisaje salpicado de viñas infinitas. El sol le acariciaba la cara mientras una ligera brisa hacia que sus pensamientos volarán hacia momentos entrañables de su niñez, cuando se quedaba dormido al borde de un palleiro, al caer la tarde mientras el sol se ocultaba en la lejana aldea de sus abuelos gallegos. De repente, unas respiraciones entrecortadas y el golpeteo de unas zapas contra el firme de tierra de devolvió a la realidad. La pareja de dos del mismo equipo estaban a punto de pasarle. Bien. Sin embargo se percató de, primero, que una chica que antes iba delante se estaba acercando peligrosamente a su posición; segundo, que el hombre de rojo era ahora un puntito y, tercero, que los puntitos seguidos de la bicicleta  ya no estaban. Mal. Muy mal. Requetemal. Su propósito no era quedar él último de su categoría o de su sexo, si no de todas las categorías y de todos los sexos. La pareja de dos le sobrepasaron, si, pero la chica había conseguido alcanzar una velocidad de crucero inferior a la suya y durante un rato le costo no alcanzarla. Además la situación se podía convertir en algo incómoda debido a algún malentendido. Y él se consideraba un caballero. Tenía que hacer algo.

Se le ocurrió que tenía que echar mano de la técnica y de la estrategia. En cuanto creyó que no se daba cuenta empezó a correr haciendo eses para que la muchacha se volviera a despegar de él. No estaba caminando hacia atrás. Una vez la fémina se giró y tubo que hacer un gesto que pareciese que su giro se correspondía con un bache en el camino. Uff, salvado por los pelos. Poco a poco, a la altura del kilómetro cinco se fue quedando atrás.

Ahora el peligro era el hombre de rojo – ahora puntito – que, al mirar hacia atrás, seguía lejos y no terminaba de acercarse. Más técnica y más estrategia. Esta vez aprovechó los recodos del camino en los que había puntos muertos de visibilidad para comenzar a correr de espaldas. Le dio vergüenza que alguien le pillara haciendo esa tontería pero lo tomo como un riesgo asumible. Además, en algún sitio había leído sobre sus beneficios para salud. No era momento de poner en duda ningún estudio científico. Tras un rato miró hacía atrás, pero el hombre seguía a la misma distancia. Empezó a sospechar. Eso no era normal. Seguro que le estaba copiando la técnica y la estrategia, pensó.

(Continuará más tarde. me apremian para sacar al chucho)

Lolo en Zaragoza y Alfonso, Maxi, Víctor y Germán en Quel

Prácticamente no hay finde sin un calagurris en alguna cursa cercana o lejana. En esta ocasión también tenemos que dejar constancia de la participación de algunos de nuestros chicos durante el último fin de semana de mayo de este 2018.

Nuestro Lolo (Manuel Fernández) de fue a Zaragoza a disputar otro de esos 10k que tanto le motivan últimamente, dandose el gustazo de volver abajar de los 40´, concretamente se marcó unos estupendos 38´40″.

Por otro lado, a Quel, donde había otra prueba organizada por los chicos de SoloRunners, acudieron Víctor (4), Germán (28), Maxi (41) y Alfonso (63). Una dura prueba de unos 10 kilómetros en la localidad queleña que homenajea a la ciruela de Nalda y tiene como gran aliciente y desafío una doble subida a la ermita de los panes y los quesos.

Un buen fin de semana para todos ellos.

Resumen de competiciones del 12 y 13 de mayo de 2018

Casi todos los fines de semana tenemos a varios calagurris en acción. Este último no ha sido menos y lo hemos hecho por partida triple.

En primer lugar, Chema Abad se desplazó a Torrejón de Ardoz donde participó en un 5k, quedando en tercera posición.

En segundo lugar, Dani Escobar, Diego San Ementerio, Diego Martínez y Javier Hita corrieron un 10k en Allo.

Finalmente dos parejas de hermanos, los Cristóbal y los Valerio, acompañados de JM Celorrio compitieron en las distancias de 1.500 y 3.000 en Adarraga de Logroño.

Primer fin de semana de mayo con participación de Calagurris

El 5 mayo vio la luz la primera edición de la prueba Running for Africa. Esta carrera parte de un proyecto educativo de los alumnos de 2º CFGM de Gestión Administrativa del Colegio Paula Montal de Logroño, con el fin de recaudar fondos para la ayuda de la mujer en Guinea. La carrera de 10 kilómetros partió a las 18:00 horas desde el Colegio Paula Montal y recorriendo los parques de la ribera del Ebro hasta la desembocadura del río Iregua para regresar de nuevo al centro educativo donde estuvo la meta. En esta prueba participo nuestro compañero Juancho García, al que cada vez se le ve más involucrado en eventos solidarios.

Por su parte, otros Hombres de Negro, como son Luismi, Murchi y Sevilla se desplazaron a Alcanadre donde afrontaron las cuestas del ¨Salto de Aradón”, cubriendo una distancia de 13 kilómetros de carrera de montaña. Para Murchi supuso bajarse un rato de la moto, su gran pasión, y para Sevilla un retorno a la competición después de una larga travesía luchando contra las lesiones. Este evento tubo lugar el domingo, 6 de enero.